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The normal heart

Mark Ruffalo, Matt Bomer, Jim Parsons, Julia Roberts, HBO... muy mal se tenía que dar para no conseguir algo decente. Y así ha sido, The normal heart es la nueva TV movie que la cadena estadounidense presenta como su gran éxito del año, el producto diseñado para arrasar en las galas de premios.

Principios de los años 80, comienza la era del VIH cuando no se sabía nada sobre esta enfermedad. Los casos de sida aumentan en la población gay y las muertes no cesan. Una guerra que nadie buscó, pero que hay que ganar.

Esta es la historia que Larry Kramer quiso contar, su experiencia personal que ya llevó al teatro y ahora adapta a la televisión. No se puede pretender encontrar un discurso de masas al estilo Mi nombre es Harvey Milk, aquí todo es más personal y eso es tanto un acierto como un error. Acierto porque la personalización siempre es más dramática y suele conseguir que el espectador empatice mejor y error porque está hablando de un tema que necesita mostrar el daño generalizado que causa, al margen del hecho puntual.

Ryan Murphy sorprende con una dirección mucho más madura de la que nos tiene acostumbrados. Es cierto que solemos verle en comedia, y eso da más pie a jugar que el drama, pero al menos ha dejado a un lado sus planos invertidos para centrarse en la historia y potenciar a Mark Ruffalo como un protagonista ambiguo y en constante evolución. Aunque parece que últimamente le dedica mucho tiempo a American Horror Story y no ha podido evitar alguna escena que recuerda a su serie, un fallo que puede restar seriedad a la temática.

En cuanto a los actores, he comenzado la entrada mencionando sus nombres y no es pura casualidad. Estamos hablando de grandes actores reconocidos que han demostrado sus capacidades, pero eso es un arma de doble filo que puede llevarles al recuerdo de otros personajes. Matt Bomer está increíble en todo su proceso y eso será sinónimo de galardón. Jim Parsons consigue que olvidemos sin problemas a su Sheldon Cooper de The Big Bang Theory y crea un personaje sincero que engancha hasta el final. Y como último ejemplo pondré a Julia Roberts, la novia de América que ha encontrado su renovación en el drama y se mantiene en una línea similar a la de Agosto. Quizá con este personaje le den los premios que no consiguió junto a Meryl Streep.


Opinión personal: reconozco que tenía bastante miedo a esta película de HBO porque no veía a Ryan Murphy dirigiendo de una manera seria, aunque estaba seguro de que la cadena no apostaría por una parodia. El creador de Glee y American Horror Story ha contenido sus arrebatos y no ha mostrado sus señas de identidad, estando a la altura del proyecto. Si a esto se le suma un reparto perfecto y una historia con gancho, tenemos a la próxima triunfadora de las distintas galas de premios y digna sucesora de Behind the Candelabra

Behind the Candelabra

Liberace. ¿Qué se puede decir del maestro del exceso? Un pianista que montaba el espectáculo antes de sentarse al piano y embobaba al público con su presencia. Un estilo parecido al de los magos, primero te conquista y después te sorprende.

Behind the Candelabra narra parte de la vida de Liberace, la relacionada con  Scott Thorson, así que lo primero que hay que hacer es evitar las falsas expectativas de ver esta obra para conocer la historia de Lee, como le llamaban los más cercanos.

¿Qué puedo contar sin miedo a romper la trama? Os vais a encontrar con la historia de dos hombres unidos por la casualidad y cómo esos dos mundos se van fusionando sin marcha atrás. Liberace y Scott Thorson, el afamado pianista y su amante. Dicen que la libertad de uno termina cuando empieza la de otro. Esto no se cumple con las estrellas como Liberace, tu libertad empieza cuando Lee quiera. Una historia contada a través de saltos en el tiempo y de transformaciones físicas, un personaje que te atrapa y te deja con ganas de saber más sobre él. Cuando una obra consigue ésto es porque está bien tratada.

El exceso es lo más característico de Liberace, así que cuando se llega a ese punto en la película es donde más se disfruta su historia. Michael Douglas pareció darse cuenta y disfruta exagerando los gestos y la voz de su personaje, un reflejo perfecto sin caer en la parodia. Con Matt Damon tuve un problema, me costaba verle en el papel, pero te encuentras con otro actor diferente cuando llega el momento de la transformación. Es el mismo impacto que sentí al ver a Rob Lowe. Acostumbrado a su papel en Parks and Recreation, me costó verle con su inexpresiva cara de cera, aunque a los dos minutos estaba volviendo atrás para disfrutarle de nuevo y reírme con su aparición estelar.

Steven Soderbergh se ha encontrado con un regalo muy peligroso. Recordar al mítico Liberace no es nada fácil, era un personaje creado sobre su persona. Intentar recuperarle con su contexto y mostrar una realidad que supera la ficción, puede hacer que un director se pierda en el oropel. Soderbergh ha sabido salvar el bache y nos deja una buena obra, aunque a mí no me hubiese sobrado un poco más de exceso. Liberace era  ese exceso cercano a la locura que tanto puede encantar como repeler. Lámparas con miles de cristales, joyas imposibles de llevar y cirugías innecesarias serán las guías que conducen Behind the Candelabra.


Opinión personal: sufro el síndrome de HBO, pueden ponerme cualquier cosa delante y yo iré a por ello sin pensarlo. Las series siempre han sido su punto fuerte, pero podemos recordar otras TV movies como Game Change para darnos cuenta de que hay mucho más en esta casa. Me gusta su estilo al apostar por biopics que tienen libertad lejos del personaje, aquí puedes disfrutar con la historia sin necesidad de saber nada sobre Liberace. No pretenden juzgar o ser moralistas, aquí se cuenta una historia de la manera más objetiva posible (teniendo en cuenta que está basada en las memorias de Scott Thorson). Si tenéis la oportunidad de verla, adelante.

Ciudadano Kane, la batalla entre Welles y Hearst

Esta es la historia de dos hombres, Orson Welles y William Randolph Hearst, y de una batalla mano a mano por la publicación de uno de los mitos del cine, Ciudadano Kane. Una película que se vio rodeada de polémica dentro y fuera de la misma.


Todo comienza con la llegada de Welles, el niño prodigio, a la CBS, desde allí llevó el pánico a las calles de New Jersey, donde estaba teniendo lugar los hechos de su, ya famosa, narración de La guerra de los mundos de H.G. Wells. Con este simpático suceso llegamos a su siguiente paso, la contratación de Orson por parte de la RKO. Aquí surgirá su ópera prima, y para muchos la gran obra maestra, Ciudadano Kane.


Con una conversación sobre el torero Manolete y dos puntos de vista distintos sobre el maltrato animal, Hearst criticando al matador y Welles contra el zoo del editor, comienza la tensa relación entre estas grandes figuras. Así se inicia una idea, un personaje, alguien tenía que contar la historia negra del amarillista editor del New York Journal y ese sería Welles.

A los 24 años, el genio de Wisconsin, consiguió convencer a Hernan J. Mankiewick, hermano mayor del director de Eva al desnudo, para que fuese su coguionista. Con cierto miedo, por lo que implicaba atacar al magnate de la prensa sensacionalista, aceptó el trabajo y consiguieron el libreto que se llevaría el Óscar al Mejor Guión original en 1941. La RKO aceptó sacar adelante el proyecto, aunque el productor George Schaefer insistía en que debería rodar La guerra de los mundos.

Comienza a grabar antes de lo establecido, cuando debía hacer las pruebas de cámara ya llevaba dos escenas a positivar. Una película que tiene como director de fotografía a Gregg Toland, oscarizado por Cumbres Borrascosas, y que juega con los planos contrapicados para dar ese poder a Kane y una profundidad de campo que muestra la guerra entre personajes, llegando a romper el suelo para conseguir el plano perfecto.

Si hay algo que ha dejado en la memoria este film es “Rosebud”, la palabra que dice Kane antes de morir y que dará pie a la investigación de los periodistas de su periódico para conocer su significado. Welles quiso hacer un ataque directo en este sentido, ya que “Rosebud” era la manera que tenía Hearst de llamar al clítoris de su amante, la actriz, Marion Davies.

Sacando a la luz la personalidad del editor con sus continuas invenciones, la idea del "I make news", como hizo con la Guerra de Cuba, para continuar siendo el mayor empresario del sector. Las contrataciones de los mejores periodistas del momento, como fue el caso de Louella Parsosns, rival de Hedda Hopper, que adelantó a Hearst el contenido de la cinta y su gran similitud con su vida. Este afán por conseguir a los mejores le llevó a un enfrentamiento con Joseph Pulitzer.

La obsesión por la perfección de Welles le llevó a grabar más de 56 tomas de una misma escena, provocando que el presupuesto corriese peligro. Cuando se grabó la última escena, Hearst había movilizado a las grandes productoras de Hollywood para comprar todas las copias y quemar las pruebas que le mostraban como el demonio de la prensa. 

En 1999 la productora HBO decide llevar a cabo la película documental RKO 281, que cuenta todo lo que sucedió alrededor de este Ciudadano Kane. Una obra que contó con el apoyo incondicional de la crítica pero que, por culpa de las trabas de Hearst, no llegó de la misma manera a la audiencia. Quizá una de sus últimas maniobras fuese el evitar que Welles triunfase en los Óscar, recibiendo sólo 1 de las 9 nominaciones, desbancado por ¡Qué verde era mi valle!, menos recordada que Citizen Kane.

Aunque consiguiera que su productor de la RKO fuese despedido por continuar adelante con el proyecto Kane hasta el final, hay que reconocer que Orson Welles es uno de los maestros del cine con obras como El cuarto mandamiento o Sed de mal, última producción de RKO Pictures. La combinación de Ciudadano Kane y RKO 281 es una manera perfecta de conocer uno de los momentos clave en la historia del periodismo.


Juego de Tronos (Game of Thrones)

Clasificada como "una de las novelas río más espectacular jamás escrita", llega a HBO el proyecto televisivo Juego de Tronos. Una serie basada en el primer libro de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin. El autor ha asegurado que la serie va a ser fiel a su obra, podemos estar tranquilos. Personalmente confiaba en la cadena de las series por excelencia.


Game of Thrones nos presenta la base que dará forma a la historia de los Siete Reinos. Lord Eddard Stark, señor de Invernalia, deja sus dominios para unirse a la corte del rey Robert Baratheon, el Usurpador. Eddard Stark desempeñará el cargo de Mano del Rey e intentará desentrañar una maraña de intrigas que pondrá en peligro su vida y la de los suyos.

Baratheon, Stark, Lannister, Arryn, Tully, Tyrell, Greyjoy, Martell y la antigua dinastía Tagaryen serán las casas que dan vida a lo largo del primer volumen. Con una estructura apoyada en un personaje central por cada capítulo, conoceremos las relaciones entre ellos y sus pensamientos al detalle.

Cuando comience la serie en televisión, es probable que amplié la información de Juego de Tronos, sobre todo para comentar la relación entre el libro y lo que muestra la pantalla. Los derechos en España los ha comprado Canal+ y Antena3, que ha decidido emitir en Nitro. Porque si hay alguien experto en desaprovechar éxitos, son ellos. Tras este momento "reivindicativo", os dejo con uno de los trailers, que ha preparado HBO, para poner la miel en los labios a los espectadores.


Opinión personal: sobre la serie no puedo decir nada, ya que se estrena el 17 de abril en EEUU, más allá de los avances, que pintan muy bien. La novela es lo mejor que he leído dentro de su género, así que si os gusta este estilo, supongo que conoceréis Canción de Hielo y Fuego. La mezcla de personajes, las historias cruzadas, batallas  y magia llenan sus páginas magistralmente.
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